AUTORETRATO EN BASE DIEZ

Una década tardé en cumplir diez años, todos llenos de sueños infantiles, tardes de juego y veranos eternos. Había fotos de un color pálido, sudoroso, de polaroid desenfocada.

Justo cuando los veranos empezaron a acelerarse, pasé otros diez años estudiando, sin tener muy claro que quería hacer en la vida. Veinte años no son nada si los vaqueros te sientan bien.

Mi conciencia política se nutrió a lo largo de esa segunda década de vida y pasé diez años más de servicio público, intentando hacer mejor la vida de mis vecinos. Fueron días llenos de logros y otros muy duros, pero todos apasionantes. Y así pasé de los treinta, como si nada.

Después, he estado dedicada a mis hijos durante otros diez años, acompañándolos mientras crecían, disfrutando de sus juegos y sus sueños, compartiendo problemas e ilusiones que me han hecho sentirme más joven conforme crecían, hasta llegar a los cuarenta. Los cuarenta de ahora son… los cuarenta.

Soy consciente de pronto de lo valioso que es el tiempo, así que espero y deseo pasarme los próximos diez años detrás de la cámara, haciendo fotografías.

He encontrado en EFTI, mi escuela, los conocimientos técnicos, la inspiración y la pasión que me ayudan y empujan a crecer como fotógrafa, las herramientas para poder seguir congelando el tiempo, un presente condenado al olvido que vivirá para siempre en las instantáneas a las que acudimos cuando necesitamos recordar lo que fuimos para saber quiénes somos.

Emociones, momentos, historias… Fotografías.

Ángela Domingo Fotografía